Independencia y vulnerabilidad

9 de marzo del 2020
El Comercio

Informe de El Comercio – IPE

Su ingreso promedio es la mitad de lo que ganan sus pares asalariados.

Las condiciones y la calidad del empleo que se genera en un país son consideraciones importantes para quienes toman decisiones de políticas públicas. Las particularidades de cada tipo de trabajo demandan estrategias distintas para problemas diversos.

El empleo independiente, por ejemplo, es atractivo para algunos por las posibilidades de manejar horarios propios y trabajar en distintos lugares y sectores. Para la mayoría, sin embargo, puede resultar una alternativa forzada por la falta de trabajo dependiente y con flujo de ingresos claro. Sobre la base de la Encuesta Nacional de Hogares, el IPE puso bajo la lupa a los trabajadores independientes en el ámbito urbano del país.

Lo primero a resaltar es que tienen una participación importante en la fuerza laboral urbana, pues uno de cada tres trabajadores es independiente. De los 13 millones de personas que forman la población económicamente activa en el área urbana, 3,9 millones serían independientes y 5,9 millones, dependientes. El resto de trabajadores cae en las categorías desempleado, trabajador del hogar o trabajador familiar no remunerado.

—Situación actual—
El dato más saltante respecto a los trabajadores independientes es que, en promedio, su ingreso representa la mitad de lo que percibe uno de sus pares asalariados. Al cierre del 2018, un independiente ganaba unos S/986 al mes; mientras un dependiente recibía S/1.826. En los últimos 15 años, esta brecha se ha mantenido invariante, aunque sí resalta que los ingresos nominales promedio de ambos grupos se han duplicado desde el 2004.

¿A qué responde que ganen menos? En parte, porque laboran en condiciones de informalidad. Mientras 49% de los dependientes son informales, ocho de cada 10 independientes laboran en la informalidad. Como se recuerda, la literatura económica subraya que el empleo informal tiene una relación muy estrecha con la baja productividad, lo que redunda en menores salarios.

En este punto, es importante considerar que los independientes tendrían hoy pocas probabilidades de insertarse en un empleo asalariado formal. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima esa cifra en 7,5%. En tanto, de cada 100 personas que dejan un trabajo independiente, 20 ingresan a empleos dependientes informales y 33 a otro empleo independiente. Así, sus posibilidades de pasar a empleos de mejor calidad son reducidas, de acuerdo a la entidad internacional.

Según la actividad económica, el grueso de los independientes se desempeña en comercio y transportes (54% del total) y servicios (23%), cuyos salarios promedio son S/1.051 y S/1.008, respectivamente. Los trabajadores dependientes también se agrupan mayoritariamente en estos sectores (60% en conjunto), aunque perciben mayores salarios: S/1.557 en comercio y S/1.859 en servicios. Un detalle a notar es que la rama de electricidad, agua y gas es la más atractiva para los independientes, pues ganan S/3.302 al mes, en promedio. Sin embargo, apenas 0,01% trabaja en esos sectores.

—Capital humano—
En línea con los menores salarios, hay temas de capital humano que están relacionados con los menores ingresos de los trabajadores independientes, que además explicarían por qué la brecha respecto a los dependientes persiste y las dificultades de incorporarse a una planilla. Un primer punto es que los independientes tienden a conseguir menos logros en términos de educación. Por ejemplo, el 42% de los independientes no cuenta con educación básica completa, el 33% sí la completó y solo 25% alcanzó estudios superiores.

Esto contrasta con las cifras de los trabajadores asalariados. El 51% sí tiene estudios superiores, el 31% completó secundaria y el 18% no logró terminar la educación básica.

Un factor adicional que apunta a la vulnerabilidad es que los trabajadores independientes, en su mayoría, carecen de acceso a servicios de salud eficientes. De cada 10 independientes, cuatro están afiliados al Seguro Integral de Salud (SIS) y cuatro no tienen ningún tipo de seguro. En contraste, alrededor de cinco de cada 10 trabajadores dependientes tienen acceso a Essalud y otros tres tienen seguros privados o SIS.

2020-03-09 – Independencia y vulnerabilidad – Informe IPE – El Comercio

COMENTARIOS

  1. Hola IPE
    Me gustaría saber cómo puedo tener acceso a la base de datos usada para el estudio.
    ¿Son publicadas también?
    ¡Gracias!

    • Hola Jullianni, la base de datos usada es la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del INEI, la cual es pública y los cálculos son propios. En http://iinei.inei.gob.pe/microdatos/ ► clic en la opción ‘consulta por encuesta’ ► elegir ENAHO metodología actualizada ► Condiciones de vida y pobreza – ENAHO ► módulo empleo e ingresos.

      Saludos.

      • Genial IPE, ¡muchas gracias!!
        Había estado revisando la Enaho pero como ustedes sabrán hay varias encuestas y estaba buscándola en “Encuesta nacional de empresas” y otras, pero no la que me acaban de mencionar.
        Muchas gracias,
        ¡saludos!!

  2. […] No obstante, es importante recordar que, de ser aprobada, esta medida beneficiaría a un pequeño porcentaje de la población. De acuerdo a cifras estimadas por el Instituto Peruano de Economía (IPE) a partir de la planilla electrónica del Ministerio de Trabajo al 2019, solo 3,2 millones de los más de 17 millones de trabajadores que conforman la fuerza laboral tienen el beneficio de recibir una CTS, es decir, el 19% de esta población en su totalidad. […]

Deja una respuesta

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *