Las inversiones no previstas y su impacto en la calidad de la Programación Multianual de Inversiones

7 de abril del 2022

Jose Luis Escaffi – Colaborador

Miguel Ángel Gómez- Autor

La Programación Multianual de Inversiones (PMI) fue uno de los cambios notorios que se introdujo con la creación del Sistema Nacional de Programación Multianual y Gestión de Inversiones (Invierte.pe) en el año 2016. Su objetivo es la eficacia de la inversión pública mediante una adecuada priorización y selección de una cartera de inversiones que tengan un alto impacto en el cierre de brechas de servicios e infraestructura pública.

Como parte de la operacionalización de la PMI, se introdujo una disposición para que las entidades públicas de los tres niveles de gobierno puedan modificar sus carteras de inversiones aprobadas[1]. En otras palabras, se permitió la incorporación de inversiones adicionales a la cartera ya aprobada, denominadas “inversiones no previstas”.

La disposición anterior era razonable en la medida que permitía corregir situaciones particulares en las que por falta de información o conocimiento preciso de las brechas y de su magnitud se cometían errores en la priorización de inversiones que atiendan los problemas más urgentes de la población. No obstante, lo que debería ser una excepción y no la regla, resultó siendo más bien un aspecto recurrente y sistemático que viene caracterizando la gestión de la PMI en los tres niveles de gobierno. Esta situación estaría revelando dificultades en torno al proceso de planificación, priorización e identificación oportuna de las inversiones más urgentes y de alto impacto para los territorios donde se intervienen.

El Gráfico 1 muestra que cerca del 50% de las carteras de inversiones del año 2020, de los sectores del Gobierno Nacional y de los Gobiernos Regionales de la muestra seleccionada, la componen inversiones públicas que no fueron seleccionadas y priorizadas como parte del ejercicio regular de la PMI (denominadas “inversiones no previstas”). Por ejemplo, de las 746 y 121 inversiones públicas que conformaban las carteras de inversiones del año 2020 del Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC) y del Gobierno Regional de Cusco, 395 y 61 fueron “inversiones no previstas”, respectivamente. Es decir, poco más de la mitad de su cartera de inversiones para estas dos entidades públicas.

En la medida que una entidad pública no pueda identificar las inversiones más importantes y de mayor urgencia en su territorio o ámbito de competencia con la debida anticipación y como resultado de una planificación y de un diagnóstico riguroso sobre las principales necesidades y prioridades de su territorio, se abre espacio al criterio discrecional y político en la selección de proyectos, volviendo estéril o debilitando todo el proceso técnico que demandó la selección de una cartera inicial de inversiones en el marco de la PMI.

Peor aún, si las entidades públicas continúan con la misma dinámica de que sus carteras de inversiones aprobadas en el marco de la PMI puedan incluir más adelante inversiones no previstas que no nazcan de un proceso de reflexión y razonamiento técnico acorde con las necesidades más urgentes de la población, se corre el riesgo de que la PMI se convierta en un mero ejercicio burocrático y que no se aplique con rigor toda la rutina técnica-metodológica que señalan las reglas del Invierte.pe.

Por lo tanto, urge que se imponga un mayor control y una aplicación apropiada del mecanismo de las inversiones no previstas solo para situaciones excepcionales, de tal modo de cautelar que los órganos del Invierte.pe puedan aprovechar todo el potencial que tiene la PMI para mejorar la calidad de la inversión pública del país.

Notas al pie:
[1] Véase el artículo 19 de la Directiva N° 001-2019-EF/63.01 – Directiva General del Sistema Nacional de Programación Multianual y Gestión de Inversiones.

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