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Ley de reparto de utilidades: otra que no soluciona nada y sigue marginando a la mayoría

9 de noviembre de 2006

La ministra de Trabajo, Susana Pinilla, señaló que la propuesta que establece la participación de los trabajadores de services en el reparto de utilidades laborales será analizada por el Consejo de Ministros. Sin embargo, el Ejecutivo habría decidido no retirar del Congreso la iniciativa. (Semanam@il y diarios)

Pese a las objeciones del Ministerio de Trabajo y a los acuerdos alcanzados en el CNT, al parecer el Ejecutivo insistirá en aprobar el proyecto por conveniencia política: las elecciones regionales están a la vuelta de la esquina. Pero la norma no sólo no soluciona el problema de fondo, sino que además crea otros nuevos, pues induce aún más a la informalidad. Y, lo peor de todo, es que cojea del mismo pie que todas las demás leyes nacidas de la demagogia, porque vuelve a marginar a los trabajadores de las mypes, los desempleados y los subempleados, que son la gran mayoría en el país. Hasta sorprende que el proyecto esté rubricado por quien, apenas días antes, criticó duramente la ceguera de los sindicatos en relación con la ley de trabajo.

El proyecto de ley homogeniza las utilidades, con lo cual destruye la jerarquía en las planillas y desincentiva al personal de mayor calificación. También señala que la participación se deducirá de las utilidades netas de impuestos y obliga a las empresas a ofrecer a sus trabajadores la primera opción en la suscripción de acciones cuando hay aumentos de capital, con lo cual afecta el derecho de propiedad, regresando a esquemas casi como el de Velasco. Además, en la práctica, reduce los derechos de los trabajadores de planillas, quienes deberán ceder una porción de sus utilidades a los de services.

Las leyes laborales deben tener como objetivos: promover el empleo, incentivar la formalización y estimular la capacitación laboral. Sin embargo, nada de eso se logra con esta ley. La mayor rigidez laboral impide la formalización del empleo. Las empresas recurren a los services porque ese esquema les otorga flexibilidad (aunque no siempre menores costos) y, con ello, posibilidades de ser más eficientes y competitivos. En economías donde se pensaba como nuestros sindicalistas, ahora se encuentra que los mal denominados “beneficios” no son tales. Un estudio reciente del FMI encuentra lo contraproducente que resultó en Francia la reducción de la jornada laboral de 39 a 35 horas semanales. Para avanzar en el tema de las utilidades y desincentivar el desvío de recursos entre sectores, la tasa de reparto debería ser una sola. Modernicémonos extendiendo el alcance del régimen laboral de leyes como la de mypes o la de promoción agraria, que poco a poco están induciendo a la formalización del empleo en el sector más vulnerable. El rectificar no es malo, señores del gobierno. Y deben hacerlo.

Participación de los Trabajadores en las Utilidades de las Empresas

Fuente: CEPAL (1999) / Elaboración: Instituto Peruano de Economía

*Proyecto presentado por el ejecutivo

Si bien el porcentaje de reparto de utilidades en Chile parece el más alto,  las empresas chilenas tienen la opción de acogerse a un mínimo. El Perú mantiene de lejos el mayor porcentaje de participación de los trabajadores en las utilidades. Asimismo, a alguien se le ocurrió ¿qué pasará con las empresas que ya adelantaron utilidades? Tendrán que quitarles a unos para darles a otros.

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