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No hay platillo malo, sino mal preparado

11 de mayo de 2021

Por José Luis Capcha Arévalo – Embajador IPE de la Región Áncash

Cada 5 años el Perú está acostumbrado a recibir sacudidas por parte de la incertidumbre política proveniente de las elecciones. El tipo de cambio muestra alzas, capitales salen del país, y, peor aún, aquella diversidad de la que nos jactamos en tiempos no electorales, nos vuelven más divisionistas y fragmenta más al país.

Sin embargo, es importante mencionar que, durante todos los gobiernos, siempre hubo brechas, de género, infraestructura, educación, salud, etc. Pero fue la pandemia, la que los volvió mucho más evidentes.

Pese a ello, se tuvieron claros avances. A partir de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), el Instituto Peruano de Economía (IPE) hizo una medición aproximada para medir la pobreza bajo el enfoque de pobreza multidimensional. Se obtuvieron resultados de una marcada disminución de la pobreza, de un 33,5% a un 21,5%, entre el 2008 al 2018, respectivamente. Y hasta el último año en mención, el Perú mostraba una tendencia a seguir cerrando la brecha de pobreza. Pero aquí es importante resaltar una pregunta ¿Las acciones que se tomaron para la reducción de la pobreza eran autosostenibles?

La mayoría de países definen a la pobreza bajo umbrales monetarios. Sin embargo, en realidad, la falta de dinero no es una característica nata de la pobreza, pues implica un campo mucho más amplio. Es decir, una persona pobre puede sufrir varias desventajas al mismo tiempo, por ejemplo, puede tener una mala salud o estar desnutrida, puede carecer de agua limpia o electricidad, tener un trabajo precario o tener muy poca educación. Centrarnos en un solo factor, como lo hace la pobreza monetaria, no es suficiente para capturar la verdadera realidad de la pobreza.

Ahora bien, mediante el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), nuevo enfoque de medición de pobreza, se reflejan múltiples desventajas que enfrentan las personas, en 3 pilares: educación, salud y condiciones de vivienda.

En cifras aproximadas por el IPE, bajo el enfoque de la pobreza multidimensional, para el 2018, el 86% de hogares pobres carecían de escolaridad familiar, el 78% carecía de una red de desagüe, el 73% usaba carbón o leña. Estas 3 características se pueden considerar como las carencias más pronunciadas, medidas por el nuevo enfoque.

Habiendo entendido esto, es muy simple percatarnos que en la realidad existen muchas carencias en personas y hogares. Y es mucha más notoria al comparar el ámbito rural versus el urbano. Además, es importante observar que dentro de los tres pilares en que se mide la pobreza multidimensional, los gobiernos regionales y locales tienen tanta injerencia como el gobierno central.

Esto nos ayudará a entender el escenario electoral que estamos viviendo, pues en un reciente informe presentado por el IPE, muestra que en las 16 regiones en las que ganó el partido político Perú Libre, existen 216 obras paralizadas en total, es decir que el 71,3% de obras paralizadas a nivel nacional se encuentran en estas 16 regiones. Lo que explicaría la baja cobertura de los servicios básicos, mostrando grandes falencias en la formulación y ejecución de estos.

Como claro ejemplo podemos tocar el departamento de Áncash, que cuenta con 41 obras paralizadas y encabeza la lista a nivel de regiones. Pese a ser el departamento con mayores recursos por canon minero, presenta una gran deficiencia en la gestión y ejecución de este presupuesto. Vale recalcar que en esta región también ganó el partido político Perú Libre.

Es clara la evidencia que muestra graves falencias con respecto al adecuado uso de los recursos. Sin embargo, no podemos echar la responsabilidad a un modelo solo porque algunos funcionarios y tomadores de decisión claramente no supieron manejar.

No podemos juzgar una receta simplemente porque aquella persona que realizó el platillo no sepa seguir los pasos y no sepa prepararlo. La parte institucional juega un papel fundamental para esto, pues son las entidades públicas las que deben seguir la receta, tomando decisiones correctas y siendo especialistas en aplicarlas. Pero nuestro país presenta deficiencias, altas cifras de corrupción, bajo nivel de competitividad institucional, entre otras carencias que frenan las reformas necesarias para un rumbo adecuado.

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