¿Quiénes son los microcorruptores del Perú?

29 de abril del 2019
El Comercio

Informe de El Comercio – IPE

A partir de información de la Enaho, se encuentra una relación entre el nivel de ingresos y el declarar que se pagó una coima.
 
Según la última Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), aproximadamente 8,7 millones de peruanos consideran que el principal problema del país es la corrupción, muy por encima de otros como la delincuencia, la pobreza e, incluso, la inseguridad ciudadana.

Cabe destacar que el tipo de corrupción que se suele tener más presente es el que se produce a gran escala, que involucra los más altos niveles del gobierno o autoridades subnacionales.

Sin embargo, es importante analizar los actos de corrupción que se dan a menor escala debido a que se encuentran quizá más presentes en el día a día de los ciudadanos.

—¿Qué es la microcorrupción?—
La corrupción a pequeña escala es también conocida como microcorrupción. Según Transparencia Internacional –organización global anticorrupción– estos actos se originan en el abuso de poder en las interacciones diarias de funcionarios con los ciudadanos que a menudo tratan de acceder a bienes y servicios básicos en diversos lugares, como hospitales, colegios, comisarías y otras instituciones.

En el Perú, según el INEI, el 70,3% de personas realizaron un trámite en una institución pública en el 2018. De estos, el 4,8% reporta que pagaron o les solicitaron algún tipo de coima. La institución que solicita o recibe más coimas es la Policía Nacional del Perú (PNP). Más de un cuarto de las personas que ha realizado algún trámite con la PNP afirma que pagó o le pidieron una coima, lo que representa aproximadamente unos 377.000 casos. En este escenario, solo el 8,4% de personas denunciaron el hecho cuando les solicitaron coima; sin embargo, la gran mayoría (91,6%) afirmó que no denunció el acto por diversas razones. El 27% afirmó que no denunció porque las autoridades no harían caso, el siguiente 26% tuvo temor a represalias y un 23% arguyó falta de tiempo para hacer la denuncia.

Las siguientes instituciones públicas con mayores casos de coimas son las municipalidades provinciales y distritales. Respecto a las primeras, el 12,7% de personas que hicieron trámites pagó o le solicitaron coima, mientras que, en las municipalidades distritales, esta cifra disminuye a 6,9%. En ambas instituciones, a diferencia de la PNP, el porcentaje de personas que denunciaron el hecho fue menor: 2,6% en las municipalidades distritales y 5,5% en las provinciales.

—¿Quiénes pagan sobornos?—
Para realizar un análisis más profundo de las razones que llevan a las personas a pagar coimas, es necesario identificar con qué variables se relaciona esta decisión. Las investigaciones sobre este tema se han enfocado en estudiar la relación entre índices de percepción de corrupción y variables económicas y no económicas a nivel de países. En una revisión bibliográfica realizada por economistas de la Universidad de Groningen, hasta 26 investigaciones encuentran una relación negativa entre el ingreso promedio de los países y la corrupción. Asimismo, otras 19 investigaciones señalan que la corrupción es menor en países con democracias más sólidas.

No obstante, pocas investigaciones se enfocan en el análisis de la microcorrupción. La Enaho, que permite identificar las características de las personas que reportan que pagaron coimas, hace posible unas primeras aproximaciones.

En primer lugar, se encuentra una relación positiva entre el nivel de ingresos y el declarar que se pagó una coima. Esto se puede observar con mayor claridad cuando se analiza la proporción de personas que han pagado coimas por quintiles de ingreso. Así, por ejemplo, en el quintil de mayores ingresos, el 8,5% de personas reporta que pagó coima el año pasado. En el de menores ingresos, solo el 1,6%.

Asimismo, de acuerdo con la investigación publicada en el 2011 por los investigadores de la Universidad del Pacífico Gustavo Yamada y Ricardo Montero, el monto de la coima representa una proporción mayor del gasto de los hogares de bajos ingresos. En específico, las coimas a los policías en los hogares del quintil más pobre representan el 11,8% de su gasto per cápita; mientras que, para los hogares más ricos, es solo 2,7%. Con ello, se concluye que la microcorrupción afecta más a los hogares de más bajos ingresos.

Por otro lado, se estima que, aun controlando por nivel educativo, ingresos y edad, es dos veces más probable que los hombres admitan haber pagado coimas en comparación con las mujeres. Respecto a la educación, no se encuentra relación entre tener educación superior y la propensión a afirmar haber pagado coimas. En relación a la edad, las personas más adultas muestran una menor probabilidad de participar en estos actos.

Finalmente, el 53,2% de personas a las que les solicitaron coima optó por pagar. Es decir, más allá de las características individuales de cada persona, lo que más se relaciona con el pago de coima es que algún funcionario la solicite.
 
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