Redescubriendo las fuentes del crecimiento

3 de noviembre de 2015

Roberto Abusada Salah

El Comercio

Por un mayor impulso en el desarrollo.

A medida que se extingue el actual período de gobierno y se intensifica la campaña electoral, se ha avivado la discusión entre políticos y economistas respecto de las posibilidades de crecimiento de la economía durante los próximos años. Existirán sin duda las promesas de crecimiento y se aventurarán cifras estupendas, pero seguramente se hablará poco de las reformas económicas, las políticas públicas o las acciones legales sin las cuales tales promesas son simplemente incumplibles.

La reciente publicación del Doing Business del Banco Mundial nos señala lo que todo empresario sabe de sobra: que en los últimos años el ambiente para la creación de riqueza se ha deteriorado. Las excusas del Ministerio de Economía y Finanzas son, en el mejor de los casos, candorosas. Estas atribuyen el deterioro al cambio de metodología en el Doing Business. Sin embargo, el propio reporte indica que hay una relación casi perfecta del ránking usando la antigua o la nueva metodología. De los países de la Alianza del Pacífico, el Perú desciende cinco posiciones; mientras que Chile mantiene su lugar, Colombia pierde dos y México avanza cuatro puestos.

El deterioro del ambiente para hacer empresa ha sufrido en los últimos años en función de la proliferación de trámites, el aumento en la inflexibilidad laboral, la pérdida del control territorial causado por los aspectos negativos de la regionalización, sumados a la negativa de los organismos rectores del Gobierno Central a ejercer su autoridad. Han pesado también la desconexión y hasta la hostilidad entre el Ejecutivo y el Parlamento, el debilitamiento de la figura del jefe del Gabinete y el alarmante aumento de la inseguridad ciudadana, el incremento de la corrupción, el colapso de la confianza empresarial y una sensación de absoluta falta de liderazgo al más alto nivel.

Al igual que muchos países en América Latina, el Perú ha enfrentado un ambiente internacional también adverso. Pero la aritmética simple nos indica que la tasa de crecimiento económico no se hubiese reducido, en el 2014 y en este año, a menos de la mitad del 6,4% alcanzado en los diez años previos, si hoy estuvieran concluyéndose o entrando en producción los varios megaproyectos mineros paralizados, y si la inversión pública no se hubiera detenido en el momento en que era vital ser impulsada. Todo ello atribuible a la incapacidad y el desgobierno. Así, independientemente del cálculo del crecimiento potencial de la economía, habríamos tenido un crecimiento 2014-2015 de por lo menos 5% al año. La confianza en el desempeño y la fortaleza de la economía peruana serían hoy comentadas en todo el mundo.

Sin embargo, nadie puede negar que la economía peruana mantiene intactas su potencialidad competitiva y sus fortalezas intrínsecas. Allí están los proyectos mineros listos para iniciar su construcción. Están las enormes necesidades de infraestructura de transporte, salud y educación. Allí está el sector privado con acceso al capital e interesado en participar en APP, obras públicas y obras por impuestos.

Con la minería y la infraestructura, está toda la industria con capacidad para acompañar la reiniciación de los grandes proyectos, además del enorme factor dinamizador que puede producir el sector de la construcción con la reanudación de las obras de los gobiernos regionales y locales.

En medio del desánimo por la desaceleración, la agricultura de exportación se ha venido posicionando silenciosamente como una actividad de enorme peso en las exportaciones peruanas. Con exportaciones acercándose a los US$5.000 millones, el Perú se está convirtiendo en líder exportador de productos agrícolas de alto valor. Aunque el Perú es el primer exportador de espárrago del mundo, este cultivo ya fue superado por la exportación de uva con ventas de US$700 millones. La variedad de productos no tradicionales agrícolas de exportación se incrementa cada año. El Perú es el segundo mayor exportador de palta y otros productos jamás antes exportados como los arándanos y la granada, que aumentan su participación de manera vertiginosa. Soportando este enorme proceso, existen hoy 211.000 nuevas hectáreas producto de seis proyectos de irrigación incorporándose a la producción de exportación.

Nada de lo sucedido en los últimos cuatro años es irreparable. Sin duda el potencial de crecimiento del Perú no es ya el 6,5% que exhibía hace solo unos pocos años. Hoy se calcula que se encuentra alrededor del 4%. Pero eso no impide que el impulso de la puesta en marcha de proyectos paralizados pueda generar crecimiento de al menos 5% o 5.5%, mientras se realizan las reformas económicas que levanten de manera permanente el potencial de mediano plazo.

 

3-11-2015 – Redescubriendo las fuentes del crecimiento – Roberto Abusada – El Comercio

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