Silva Ruete y necesidades de financiamiento

25 de julio de 2002

La emisión garantizada por CAF y la sostenibilidad fiscal perdida

  •  El ministro de Economía y Finanzas, Javier Silva Ruete, reiteró que su cartera evalúa realizar una emisión internacional de US$500 millones en bonos garantizados por CAF, profundizar la reforma tributaria (tras las próximas elecciones) y adoptar medidas tributarias adicionales en el corto plazo. El ministro Silva Ruete anunció que viajará a Washington el 29 de julio para reunirse con representantes del FMI, BID, Banco Mundial, Eximbank y el gobierno estadounidense para considerar alternativas de financiamiento público de corto y mediano plazo. Asimismo, adelantó que el equipo económico está estudiando las exoneraciones para intentar racionalizarlas gradualmente, en coordinación con los presidentes regionales. Finalmente, mencionó que, en el tema de las privatizaciones, a partir del próximo mes se realizará una evaluación política y económica para rediseñar la estrategia de captación de inversión nacional y extranjera.
  • Comentario IPE: Como lo anticipamos, el gobierno volvería a financiarse en el mercado internacional de capitales este año: emitiría (en octubre) otro bono global de US$500 millones garantizado, esta vez, por CAF. Esperábamos otra emisión soberana internacional para este año, entre otras razones, porque la meta de privatización incluida en el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) para este año (US$930 millones, de los cuales US$700 millones financiarían el déficit fiscal y US$231 millones se ahorrarían en el BCRP) simplemente no era realista, ni siquiera antes del “Arequipazo”. Tampoco lo son, como puede verse en el cuadro de la siguiente página, algunos de los otros estimados incluidos en el MMM.
  • Seguimos pensando que la emisión de deuda pública garantizada por CAF constituye una buena alternativa desde el punto de vista financiero. Efectivamente, como CAF tiene una calificación soberana de “grado de inversión”, se reduciría el costo del financiamiento externo para el país. No obstante, si ya teníamos dudas, como otros analistas locales y extranjeros, acerca de la capacidad del gobierno de pagar la deuda pública, nuestra incertidumbre respecto de la sostenibilidad de la política fiscal simplemente aumenta al confirmarse que el incremento de la deuda pública era la alternativa por la que optaría el gobierno para financiar el presupuesto del 2002. Para recuperar la sostenibilidad fiscal, el gobierno tiene que hacer un mucho mayor esfuerzo para reducir el déficit público. En ese sentido, celebramos que el ministro Silva Ruete haya vuelto a plantear la posibilidad de adoptar medidas tributarias adicionales en el corto plazo, además de una reforma más ambiciosa tras las próximas elecciones regionales y municipales. En la misma línea, el gobierno debería posponer un posible aumento de sueldos públicos hasta, por lo menos, el próximo año.

Notas

El servicio de los intereses de la deuda pública interna y externa se contabiliza como parte del déficit fiscal, a diferencia de la amortización de deuda pública interna y externa (pago del principal). La suma del déficit fiscal y la amortización de deuda pública interna y externa equivale a los “requerimientos financieros del sector público” o las “necesidades de financiamiento del sector público”. En los “requerimientos financieros”, como en el flujo de caja de una empresa, se distingue entre los usos del financiamiento y las fuentes del mismo.

En el MMM, se incluye el monto correspondiente a las emisiones de bonos en el mercado internacional dentro de “libre disponibilidad”. Nosotros lo presentamos desagregado, asumiendo que se mantienen constantes los créditos de libre disponibilidad desembolsados principalmente por organismos multilaterales (US$450 millones). Así, la diferencia correspondería a las emisiones de deuda soberana en el mercado internacional.

Entendemos que para financiar parte del déficit fiscal de este año se utilizarían los depósitos del Tesoro en el BCRP (US$213 millones) de los que aquél aún puede disponer. Es decir, US$185 millones del Fondo de Estabilización Fiscal (FEF) con lo que, dicho sea de paso, se volvería a incumplir la Ley de Prudencia y Transparencia Fiscal y US$28 millones de “depósitos de privatización”. Además, de acuerdo con nuestros estimados, el gobierno necesitaría US$157 millones de la próxima emisión de bonos garantizados por la CAF para financiar el déficit de este año.

Según nuestros estimados, para financiar parte del déficit del próximo año, al gobierno le quedaría un saldo de US$343 millones de la emisión garantizada por CAF que se efectuaría en octubre. Así, “sólo” tendría que emitir bonos soberanos por US$407 millones en el mercado internacional de capitales el próximo año (la diferencia entre US$750 millones y el saldo de la emisión garantizada por CAF). Además, el gobierno esperaba utilizar US$841 millones de recursos de privatización y concesión para financiar el déficit, además de ahorrar, hemos asumido suponiendo que se emitían otros US$400 millones de deuda interna, US$297 millones en las cuentas del Tesoro en el BCRP que son parte de las Reservas Internacionales Netas.

En un escenario pasivo (es decir, uno altamente improbable en el que no se adoptan medidas tributarias adicionales), el IPE estima un déficit fiscal superior al esperado por el gobierno en alrededor de US$259 millones el próximo año. De otro lado, como aún son inciertas las perspectivas del programa de privatización y concesión, es cada vez más evidente para los fondos de inversión extranjeros y nacionales que la situación fiscal es mucho más delicada de lo que asumieron, es probable que la situación del Brasil se siga deteriorando y, por ello, sería más difícil acceder al mercado internacional de capitales el próximo año, las fuentes no identificadas de financiamiento ascenderían el próximo año a US$1,507 millones. Es decir, la suma del mayor déficit (US$259 millones), los ingresos de privatización que se usaría para financiarlo (US$841 millones de privatización) y los US$407 millones que habría que emitir en el mercado internacional (los US$750 millones que se pensaba emitir menos los US$343 millones que sobrarían de la emisión garantizada por CAF).

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