La pequeña política

Las palabras recargadas de pompa y sentido de grandeza para liberar al Perú de los supuestos grandes males que lo afligen pasan por alto que los problemas del ciudadano del día a día son menos novelescos y más tediosos de solucionar. Requieren inspiración y liderazgo, pero también capacidad administrativa, herramientas de gestión, indicadores de resultados y un plan bien concebido. Estas tareas, por supuesto, no ganan elecciones ni encienden a las bases, y no son el campo del político puro, sino del gestor, pero son de lo que se trata gobernar una vez que se está sobre el caballo.