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Tarea Pendiente

14 de junio del 2021

Por José Luis Capcha Arévalo – Embajador IPE de la Región Áncash

Según la Real Academia Española la palabra descentralizar comprende la transferencia de parte de la autoridad del gobierno supremo o el Estado a diversas corporaciones u oficios. En el caso peruano, el proceso de descentralización es un proceso político-técnico que forma parte de la reforma del Estado Peruano y está orientado a alcanzar un buen gobierno, es decir, un gobierno eficiente, efectivo y al servicio de la ciudadanía.

Han pasado aproximadamente dos décadas desde que se puso en marcha este proceso y existen ciertas preguntas que nos podemos hacer acerca de este. ¿Está teniendo los resultados esperados? ¿En qué estamos fallando o teniendo éxito?

Nuestro país está conformado por un total de 196 provincias, dentro de 24 regiones y una provincia constitucional. Cada gobierno regional y local cuenta con un presupuesto para ejecutar. Pero, ¿están teniendo la eficiencia, efectividad y servicio de calidad a la ciudadanía como propone el proceso de descentralización?

Es aquí donde las estadísticas nos pueden ayudar a responder algunas de las preguntas planteadas al inicio. El nivel de confianza que presenta la ciudadanía hacia las instituciones nos ayudara a revelar el precario trabajo que se ha hecho en pro de fortalecer la política de descentralización.

Según la Encuesta Nacional de Hogares, para marzo del 2020, el 79,6% no confiaba en sus gobiernos regionales, el 81,1% no confiaba en sus municipios provinciales, y el 81,5% no confiaba en sus municipios distritales.

Si contrastamos esto, con el nivel de ejecución presupuestaria de la inversión pública de los últimos 5 años; obviando el 2020, que debido a la pandemia y la paralización de la actividad económica fue muy baja. Entre el 2015 y 2019, la ejecución promedio de la inversión pública de los gobiernos regionales llegaba a tan solo un 65,3%, mientras que con respecto a los gobiernos locales, solo ejecutaron a un 62%.

Esto nos ayuda como evidencia para sustentar, de cierta forma, la falta de confianza de los ciudadanos para con las instituciones en mención: por la ineficiente ejecución de este presupuesto, y que al parecer no está teniendo el impacto deseado y necesario, mencionando la calidad de la inversión pública ejecutada.

Es aquí donde encontramos una gran tarea pendiente: el proceso de descentralización necesita mejoras. Identificarlas y ser conscientes de estas es la primera etapa para poder abordarla. Pero esta labor no es solamente de las autoridades elegidas y/o funcionarios que se asignan. Juntamente con la descentralización, la ciudadanía se fortalece para ejercer control, supervisión y fiscalización de las labores de aquellos funcionarios que fueron elegidos y contratados.

Más aún, habiendo elegido a un nuevo Presidente de la República, y a puertas de elecciones regionales y locales, este es el momento cuando debemos tomar conciencia de que todos nuestros derechos conllevan deberes. Es decir, que, así como tenemos el derecho a elegir libremente a nuestros representantes, tenemos el deber de ser sus fiscalizadores. Tal vez usted que me lee, tanto como yo, queremos que nuestro país sea mejor, que las cosas no se queden como están. Fortaleciendo e incentivando lo que va bien, y reformando aquello que no está dando buenos resultados.

Más allá de candidatos, partidos políticos, etc., somos nosotros los que trazamos una senda. La democracia no es solo ir a sufragar cada 5 años, sino que comprende defender la igualdad y libertad para todos, tanto para la mayoría como para la minoría. Con ello, democracia también son límites al accionar del gobierno y de los ciudadanos. Ser ciudadano es la esencia de la democracia, conocer y cumplir nuestros deberes, para poder exigir y hacer respetar nuestros derechos. Como dijo Mahatma Gandhi, “Todo derecho que no lleva consigo un deber, no se merece que se luche para defenderlo”.

Una de las tareas pendientes que tiene que abordar el nuevo gobierno electo democráticamente es hacer mejoras y fortalecer el proceso de descentralización; y nosotros, ciudadanos y ciudadanas, tenemos otra, la de desarrollar y fomentar ciudadanía.

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