Tres economistas debaten sobre la política fiscal del país

25 de agosto del 2016
Diario El Comercio

 
La discusión se centra en varios aspectos. Por un lado, Thorne ha calificado de “preocupante” la situación en la que ha heredado la economía peruana, lo que algunos economistas consideran alarmista.

Otro frente es la discusión sobre la trayectoria del déficit: Thorne asegura que es más grave de lo que anticipaba Segura. Los expertos consideran que la atención debería estar no solo en la trayectoria fiscal, sino en la calidad del gasto. A su vez, la planeada reducción del IGV se mantiene en el debate.

Al respecto, El Comercio conversó con Pablo Secada, Economista jefe del Instituto Peruano de Economía; Carlos Oliva, Director de la Maestría en Gestión Pública de la Universidad del Pacífico y Jorge González Izquierdo, Profesor de la Universidad del Pacífico, para analizar las principales aristas.

1. ¿Es la situación económica heredada del gobierno de Humala “preocupante” como dice el ministro Thorne?

Secada: Estoy en contra de la afirmación. Una situación fiscal preocupante supondría un Estado con dificultades para endeudarse, para enfrentar sus gastos, y ese no es el caso, para nada. El nuevo gobierno hereda una situación fiscal peor de la que se esperaba, pero solo es medio punto de PBI peor, no es tanto lío como se menciona.

Oliva: Estamos con niveles de déficit fiscal cercanos al límite que deberíamos tener como país. La situación la veo más desafiante que preocupante. Con un déficit de aproximadamente 1% del PBI, nosotros estabilizamos el ratio deuda-PBI. La deuda se va a mantener en el 25% y es un nivel acorde con los estándares internacionales.

González Izquierdo: Sí es preocupante. Un déficit del 3,3% es una cifra que no se veía hace tiempo y despierta preocupación. Ese déficit se debe, en gran parte, a una expansión del gasto corriente, y no por el gasto en inversión, que es lo normal. El señor Humala lo hizo al revés. A pesar de esto, la economía no registró una recuperación importante.

2. ¿Se cerrará el año con un déficit fiscal de 3,3%, como dice Thorne, o se puede llegar al 2,5% proyectado por Segura?

S: La caída de los ingresos ha sido mayor a la esperada y el gasto ha ido más lento de lo proyectado. Recién ha comenzado a crecer la inversión pública de los gobiernos locales y la de los regionales sigue bajo el agua. Parece mucho más realista el 3,3% que menciona el ministro Thorne.

O: Podemos estar por debajo del 3% pero sobre el 2,5% a fin de año. El problema es hacia adelante. Hay una serie de promesas como el aumento de sueldos a los maestros y la policía, y si se baja un punto del IGV en el corto plazo, va a haber una caída en la recaudación.

GI: Estacionalmente, en el primer semestre los gastos no financieros del gobierno son menores que los del segundo, por ende es poco probable que en el segundo semestre disminuya el déficit. Se suma que los ingresos tributarios en junio han disminuido en términos reales como en -6%.

3. Segura apuntaba a iniciar la consolidación fiscal desde el 2017. El nuevo gobierno quiere relajarla. ¿Cuál debería ser el camino a seguir?

S: El problema es la calidad del gasto. No se puede hacer política fiscal contracíclica con esa pésima calidad del gasto, independientemente de que consolides o no lo que el Consejo Fiscal dijo. El Consejo Fiscal mismo cometió errores en su discusión y generó preocupación entre fondos de inversión y calificadoras, debió ser más prudente.

O: Sea cual sea la senda debe tener dos condiciones: que sea decreciente hacia el 1% y que sea creíble. Es cierto lo que dice el Consejo Fiscal, de que la senda era exigente. Tiene sentido que el nuevo gobierno, desde un punto de vista más político, quiera crearse cierto margen, aunque me hubiese gustado que sea antes del 2021.

GI: La economía ha estado creciendo fundamentalmente por choques de oferta positivos, sobre todo por los proyectos mineros que entraron en producción y la pesca, pero estos efectos son transitorios y se van a diluir en el 2017. La inversión privada y pública está apagada. Las exportaciones y el consumo privado están cayendo. Todavía se necesita un estímulo fiscal.

4. Segura promovió la regla de balance fiscal estructural para aislar los efectos del ciclo económico y de los precios de los commodities. Thorne plantea volver a una regla nominal. ¿Cuál deberíamos tener?

S: Pensé que la regla estructural era el camino hace unos años, pero había gente que sabe mucho y era muy escéptica. Ellos tenían razón. En el Perú es muy difícil calcular el PBI potencial, es muy cuestionable, y aun más difícil es calcular una regla estructural. Esa regla no funciona.

O: Definitivamente con la estructural. Cuando se diseña una política fiscal se debe dejar de lado cualquier desviación transitoria que podría afectar el resultado observado, sobre todo los movimientos de los precio de los metales. El balance estructural aísla el efecto de ingresos transitorios.

GI: La ciencia económica y la experiencia en cualquier país medianamente desarrollado te dicen que lo correcto es poner una regla fiscal en función del déficit fiscal como porcentaje de un PBI de pleno empleo. En el Perú, estos estimados son muy débiles, por lo que el sustituto indicado para nosotros es la regla estructural.

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